Un día notas que los dientes de tu hijo empiezan a salir algo torcidos. Otro día observas que muerde de forma diferente o que algunos dientes permanentes parecen no tener espacio suficiente para colocarse correctamente.
Y surge la pregunta: ¿ha llegado el momento de valorar una ortodoncia?
La respuesta no depende únicamente de la edad ni de que los dientes estén más o menos alineados. Lo importante es comprender cómo se está desarrollando la boca del niño y si existe alguna alteración que convenga supervisar o tratar en una fase concreta de su crecimiento.
Precisamente ahí es donde cobra sentido la ortodoncia evolutiva.
La ortodoncia infantil no consiste solo en alinear dientes
Cuando pensamos en ortodoncia solemos imaginar brackets o alineadores destinados a corregir la posición de los dientes, pero la ortodoncia infantil tiene un objetivo mucho más amplio.
Según la Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO) y la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP):
Las revisiones tempranas permiten supervisar el crecimiento de los maxilares, el desarrollo de la mordida y la erupción de los dientes permanentes para detectar posibles alteraciones en el momento más adecuado.
En algunos casos será necesario intervenir, y en otros simplemente realizar un seguimiento periódico hasta que llegue el momento oportuno.
Por eso hablamos de ortodoncia evolutiva: un enfoque basado en acompañar el crecimiento del niño y tomar decisiones cuando realmente pueden aportar beneficio.
Cada etapa del crecimiento tiene necesidades diferentes
La boca de un niño de 7 años no presenta las mismas necesidades que la de un adolescente de 14 años.
Por este motivo la valoración ortodóncica debe adaptarse a cada fase del desarrollo:
Ortodoncia infantil: de 6 a 10 años
Durante esta etapa comienzan a convivir dientes temporales y permanentes. Las revisiones permiten detectar:
- Problemas de espacio
- Mordidas cruzadas
- Alteraciones del crecimiento maxilar
- Hábitos que afectan al desarrollo oral
- Problemas funcionales de la mordida
En determinadas situaciones, actuar durante esta fase puede ayudar a guiar el crecimiento de forma más favorable.
Ortodoncia preadolescente: de 10 a 13 años
Es una etapa especialmente importante porque coincide con un periodo de crecimiento activo. Durante estos años se evalúa:
- La erupción de los dientes definitivos
- El alineamiento dental
- La relación entre los maxilares
- La evolución de tratamientos previos
- La necesidad de iniciar un tratamiento correctivo
Muchas decisiones ortodóncicas importantes se toman precisamente durante esta fase.
Ortodoncia adolescente: a partir de los 13 años
Cuando la dentición permanente ya está prácticamente establecida, el objetivo suele centrarse en corregir alteraciones de alineación, mordida o posición dental.
La planificación se adapta a las características específicas de cada paciente y a su momento de desarrollo.
Señales que justifican una valoración ortodóncica
Existen determinadas situaciones que conviene revisar con un profesional. Entre ellas:
- Dientes apiñados
- Falta de espacio para los dientes permanentes
- Mordida cruzada
- Mordida abierta
- Respiración habitual por la boca
- Pérdida prematura de dientes de leche
- Dificultad para masticar correctamente
- Desviaciones visibles de la mandíbula
- Succión prolongada del dedo
La presencia de alguna de estas señales no significa necesariamente que el niño vaya a necesitar ortodoncia, pero sí aconseja realizar una valoración.
¿Y si todavía no necesita tratamiento?
Esta es una de las situaciones más frecuentes.
No todos los niños que acuden a una valoración de ortodoncia necesitan empezar un tratamiento inmediatamente.
De hecho, en muchas ocasiones la mejor decisión consiste en controlar la evolución mediante revisiones periódicas.
Uno de los mayores beneficios de la ortodoncia evolutiva es precisamente saber cuándo actuar y cuándo esperar.
Iniciar un tratamiento demasiado pronto puede no aportar ventajas, mientras que retrasarlo en exceso puede hacer que determinadas correcciones resulten más complejas.
La importancia de una evaluación temprana
Las revisiones ortodóncicas tempranas permiten detectar alteraciones que podrían pasar desapercibidas para las familias.
Además, ofrecen tranquilidad a los padres al conocer cómo está evolucionando el desarrollo oral de sus hijos y qué pasos conviene seguir en cada momento.
Por este motivo, en Clínica Dental Quezalba ofrecemos una evaluación gratuita de ortodoncia infantil y adolescente, orientada a conocer la situación actual y determinar si necesitan tratamiento o simplemente seguimiento.
Puedes consultar toda la información sobre esta valoración y el programa de ortodoncia evolutiva para tus hijos aquí: dentalquezalba.com/ortodoncia-evolutiva-para-tus-hijos/
